martes, 27 de noviembre de 2012

LA MÚSICA BARROCA


La música barroca from Francisco Javier Sariot Marquina

En esta presentación tenemos perfectamente contextualizado y con ejemplos la música barroca y sus características. Una guía formidable para comenzar a hablar del Barroco y su música.

ANÉCDOTAS SOBRE J. S. BACH


En la Pequeña Crónica de Ana Magdalena Bach hay una simpática anécdota referente a las enormes dotes de improvisación y lectura a primera vista de Johann Sebastian. El gran maestro había dado a entender en muchas ocasiones que todo buen músico debe interpretar a primera vista cualquier clase de música. Su colega de Weimar, el organista municipal Sr. Walther, meditaba la forma de tenderle una trampa, para después reirse los dos de la broma. Sebastián almorzaba algunas veces en casa de Walther y, una de ellas, mientras esperaban que les sirvieran la comida, Sebastian se dirigió al clave, vio allí una partitura y, naturalmente, se puso a descifrarla. Pero no había avanzado mucho cuando llegó a ciertas notas que le hicieron tropezar y, muy sorprendido (pues no estaba acostumbrado a tropezar ante ninguna música, por complicada que fuese), repitió la pieza desde el principio y tuvo que detenerse en el mismo punto. En alquel momento, el Sr. Walther, que había estado escuchando tras la puerta entreabierta, no pudo contener la risa. Sebastian se levantó de un salto y dijo, un poco avergonzado: "Aún no ha nacido el hombre capaz de tocarlo todo a primera vista. Este pasaje es imposible". En años posteriores contaba con frecuencia esta anécdota, para animar a discípulos tímidos.

Durante la época de Weimar, Bach llegó a ser un maestro insuperable del órgano. Inventó incluso una nueva forma de colocar y mover la mano, mucho más cómoda. Su fama había llegado a Dresde. Fue en esta ciudad donde se presentó en aquella época un famoso músico francés, Jean Louis Marchand, hombre muy capaz pero a la vez muy vanidoso, y anunció que estaba dispuesto a competir con todos los músicos del país, sobre los que esperaba demostrar su superioridad. Esta forma de actuar no despertaba el interés de Johann Sebastian pero algunos músicos alemanes se sintieron ofendidos por el presuntuoso desafío del francés y le agobiaron a súplicas para que defendiese la música alemana y se midiese con él. Vacilante y a disgustó se dejó convencer y acabó por aceptar el reto de Marchand. El encuentro debía celebrarse en casa del conde Flemming. Acudieron muchas damas y caballeros de la corte. Bach entró tranquilo como siempre dispuesto a someterse a cualquier prueba musical que le propusiera el francés. Pero aquel señor extranjero se hacía esperar y no hubo más remedio que mandar, al cabo de un rato, a un lacayo a su casa, para buscarlo. Pronto regresó el criado con la noticia de que el monsieurse había ausentado de Dresde aquella misma mañana en una silla de posta especial. Se sospechó que había tenido ocasión de oír tocar a Sebastian sin ser visto y reconocería en él a un hombre con el que no podía competir, llegando a la conclusión de que lo más conveniente para su fama era no acudir al concurso.

Bach era un gran admirador de George Frederich Haendel. Pasaba horas enteras copiando sus partituras. En Leipzig dirigió la ejecución de la cantata de Haendel sobre la Pasión de Nuestro Señor. Ambos habían nacido en Sajonia y en el mismo año. Johann tenía la sensación de que fuera de la música existía un lazo entre ellos e intentó en varias ocasiones encontrarse con Haendel, aunque jamás fue posible. En cierta ocasión se desplazó desde Cöethen hasta Halle pero llegó al anochecer, cuando Haendel ya había partido. Lo mismo ocurrió un par de veces más. Haendel era un músico suficientemente grande para reconocer la importancia de las obras de Sebastian, aunque la fama de éste quedaba limitada a Alemania, mientras que su nombre sonaba hasta en Italia e Inglaterra. Pero es que Haendel buscaba al público, viajaba mucho y ganó gran cantidad de dinero, mientras que Sebastian huía del ruido y del mundo y se dedicaba al trabajo tranquilo y silencioso en el seno de la familia.

La generosidad de Johann Sebastian Bach para con los otros músicos era sobradamente conocida. En cierta ocasión, estando en Erfurt, oyó hablar mal de J.L. Marchand, y contuvo las críticas con estas palabras: "Os voy a enseñar lo hermosas que son sus suites para clave, que tanto despreciáis". Se sentó al clavicordio y supo elegirlas y tocarlas con tanta delicadeza, que parecieron muy superiores a lo que realmente eran.

SALAS DE ÓPERA Y CONCIERTO DEL MUNDO


Hay lugares mágicos en el mundo y que no entran precisamente en el las grandes listas de las maravillas ni de los lugares que "uno no debe dejar de ver antes de morir".
Estos sitios imprescindibles para todos los que amamos la música son las salas de concierto o teatros de la ópera de alrededor del mundo.
Desde que la ópera surge y el hombre decide disfrutar de la música como espectáculo se construye y diseña con este esplendor y magestuosidad. Las grandes catedrales de la música.
De todos sólo he estado en uno. Espero poder ir visitándolos todos poco a poco, aunque sea humíldemente desde el patio de butacas. 

domingo, 29 de abril de 2012

¿ERA ESPAÑOL BEETHOVEN?

Ludwig  van Beethoven nació en Bonn en 1770, así que hoy sería "alemán". Lo que mucha gente no sabe es que su abuela paterna (la madre de su padre) era de ascendencia española. Se llamaba María Josefa Poll. Y, por tanto, también su padre era medio española.
La sordera total que Beethoven sufrió a partir de los cuarenta años no le impidió componer alguna de sus mejores obras, como la inmensa Novena sinfonía, "la coral"

LOS NOMBRES DE LAS NOTAS

 Como ya hemos visto, los nombres de las notas los puso Guido de Arezzo. Para ello, echó mano de un himno a San Juan Bautist, patrono de los músicos.
La música de ese himno iba subiendo de verso en verso, de modo que el primero ("UT queant laxis") comenzaba con la nota que hoy conocemos como DO, el segundo, con un RE..., y así sucesivamente.
El SI se formó con la primera letra de San y de Juan.
La primera nota, UT, como era muy difícil de pronunciar, se cambió más tarde por el DO, aunque en algunos sitios se siguió utilizando.
En otros países -por ejemplo, en Alemania- nunca se aceptó la denominación de Guido, y se usan aún hoy letras del alfabeto: el LA se dice A, el SI, B, etc.
Nota Texto original en latín Traducción
Ut - Do
Re Mi Fa Sol La Si
Ut queant laxis Resonare fibris Mira gestorum Famuli tuorum Solve polluti Labii reatum Sancte Ioannes.
Para que puedan exaltar a pleno pulmón las maravillas estos siervos tuyos perdona la falta de nuestros labios impuros San Juan.

¿DE DÓNDE VIENE EL DO?

¿Por qué, cuando se quiso cambiar el nombre de la nota "UT" se eligió DO y no, por ejemplo, PUF? Pues porque un astuto músico italiano, llamado Doni, decidió ponerle a esa nota la mitad de su apellido. Esto ocurrió en el siglo XVII... y dura todavía.

MISTER SAX

Casi ningún instrumento llava el nombre de su inventor (los timbales, no los inventó Tim Ball, ni las castañuelas la casta Ñuelas); pero el saxofón no se llamaría así si no fuera porque su inventor, Adolph Sax, le dio su nombre en 1846.